3 poemas Gabriela Arciniegas

gabriela_arciniegas2

Gabriela Arciniegas:

Nació en Bogotá, 1975, es una de las escritoras más místicas y trascendentales de lo que va el nuevo milenio, respira  docencia, erudición y amor. Con varios diplomas colgados en los ojos, la novelista y poeta  de los mundos del subsuelo y el aire ha sido galardonada y antologada  en varias ocasiones.

Viajera y amante de las lenguas; la poeta se desvive por lo desconocido y lo ritual. Como toda buena agonizante su palabra tiene ecos maravillosos  que conllevan el significado oculto y original del oficio del poeta. Ella en sí es eso: la memoria de la aldea.

EL RÍO

Recorremos Notre Damme

Tu corazón se salta un latido

Yo lloro

Caminamos a lo largo de “la Senne”

Nos detenemos en Pont Neuf

En la fila del Arco del triunfo

nos duelen los pies

El mismo dolor

La misma dicha

Tú desde tu calle

Yo por la mía

Qué ganas tengo

De atravesar corriendo la calle

Y tocarte

Entre tu calle y la mía

la Senne

Tu calle y mi calle son la misma

Pero el río que pasa es otro río.

TULUM

Frente al mar
los pescadores
se extasiaron
con el cielo
se amurallaron
se enamoraron
de las estrellas
y de la música del sol

Un día
anhelaron
alcanzar las edades de la luz
los dioses
les dieron un don

los mas viejos
enfriaron su sangre
se hicieron duros
copiaron la anatomía
de las piedras de la ciudad

las ancianas
altivas
alargaron sus cuellos
agarraron la tierra
bailaron al viento

los poetas
trenzaron
sus cabelleras
y les nacieron plumas
negras, blancas, amarillas
dibujaron las nubes
cantaron al sol

los pescadores
se echaron al hombro
las redes, las barcas
se hicieron al mar

han pasado los siglos
las ciudades
fueron halladas huérfanas
solos los campos de juego
calladas las piedras
la escritura
olvidados los cráneos enemigos
los templos inclinados
los huesos de sus ángeles

Sin embargo, quietos
sobre los vestigios
sobrevolando los campos
siseando las hojas al viento
los mayas nos vigilan
guardan la ciudad
se preguntan con cierta indiferencia
si entendemos su lenguaje

ellos
ocultaron
los libros
en sus escamas fantasmas
sus cantos
entre las alas
sus añoranzas de hoja
bajo el sol.

SERPIENTE

(Del libro “Lecciones de Vuelo”, 2016)

De muy lejos

viene

viene

la serpiente

allá

allá  lejos

veo su cola mordida por sus primeras fauces

Jormungandr

Jormungandr me susurra su nombre

dormida atraviesa los hielos de Islandia

y su aliento es fumado

por los hijos del primer hombre

por los hombres nacidos entre el fuego y la escarcha

por los hombres nacidos de la leche de la vaca Udumla

Ouroboros

Ouroboros semidespierta bajo las murallas derruidas en los ojos

en los ojos semiabiertos del druida

en los ojos derruidos por el éxtasis

Más acá

más acá la serpiente

ya no duerme

y bosteza

Cuando exhala

se derrama en aguas dulces

cuando inhala

su carne se va volando en polvo que hace llorar los ojos

y lacera

con sus gritos que ansían

el falo ígneo del sol

el humo vegetal que perfuma el cielo

y los gemidos famélicos que piden perdón por el olvido

Su cuerpo palpitante que juega

entre lágrimas y huesos resecos

su cuerpo lagarto del Nilo

su cuerpo río Amarillo

su cuerpo bantú lleno de ojos

secados al sol como chamizos

su cuerpo lujurioso

viene siseando

y lacera las mejillas de la Esfinge

suspendida en una inhalación interminable

que se tragó el agua de Nínive

La serpiente

multiplica sus cabezas

para hurgar los sueños

de los reyes

y pedirles

vírgenes con collares de perlas

vírgenes vestidas de novias

Quiere

tragarlas por el túnel de su boca

Quiere

llevarlas a su morada nocturna.

Quiere

con su semen dulce

hacer temblar

las piernas abiertas

las bocas abiertas

las espigas abiertas

y las raíces

erógenas

bajo los surcos

preñados

de semillas

Viene

la hidra

con sus siete y con sus diez mil cabezas

Viene

bajo las barcas

bajo los gritos

bajo los pies atados con cadenas

Viene

Más cerca

puedo ver sus alas

puedo presentir

el corazón que es uno con su vientre de fuego

Más acá

sus ojos ya no reflejan el agua

Más acá

sus escamas huelen a cueva

Más acá

sus fauces son de león

Las rodea una rabiosa melena

Ya la oigo rugir en batalla

Pelea contra un hombre que enristra una espada de bronce

Un hombre vestido con la piel de un felino

Indra, Heracles y  Sigfried son sus nombres

Es un hombre que ansía

los ríos de su pecho

las vírgenes en filigrana sobre su sexo

Viene, viene por Grecia

su sangre se derrama sobre frescos antiguos

tapando quemando inundando de fuego

su palacio enjoyado

sus aljibes

y sus cuevas

Ya

está

aquí

encallada en un puerto de América

Antes de caer a tierra

estalla en plumas de quetzal

Su nombre es

Kukulkán

Quetzalcóatl

Su boca se abre para decir perlas de maíz

y el hombre

que en la distancia

parecía el dios de todo el Cielo

o el griego con piel de felino

o un germano de melena rubia

se acerca

a recibir el aplauso

No es dios ni griego ni germano

No viste pieles

su nombre verdadero está prohibido decirlo

Usa sandalias y una túnica

no es de bronce ni tampoco hierro

aquello con que mató a la serpiente

No atravesó su pecho

la ahorcó con una sarta de cuentas

Aquí está

la cabeza de la bestia

Ven, Doncella

pisa la cabeza vencida del reptil

cortemos este cuerpo de agua, de fuego, de arena

no volverá a susurrar al oído de los reyes

no volverá a hacer llorar el trigo

todo el pueblo se baña con su sangre

todo el pueblo come de su carne

¡El monstruo ha muerto!

¡Hemos matado al monstruo!

Pero sobre el río

la barca pasa

con un hombre

que juega

con monedas

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s