3 poemas de Jorge Valbuena

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Jorge Valbuena:

Facatativeño de maraña muisca y palabra ancestral. El poeta es un magister de la cultura hispanoamericana y un especialista en creación narrativa además de eso que ya dice mucho de su pedigrí el cundinamarqués es profesor de lengua castellana, pero al parecer se la pasa mejor escribiendo y mereciendo premios por su poesía.  entre los logros más destacables de este bardo se encuentra el de ser uno de los miembros del comité de la Raíz invertida, revista latinoamericana que ha logrado generar un aporte inmenso a la difusión de la literatura. Se la pasa entre despeinado o con sombrero realizando talleres aquí y allá como si tuviese el tiempo para hacerlo todo.

 

SUBIENDA

 

Un pez amaneció en mis venas

perdió el rumbo en algún río

tempestuoso

y cayó a éste arroyo profundo

que no se nombra en ningún mapa.

 

Ha ido creciendo poco a poco

alimentado por los insectos

de mi sangre

por los cadáveres alojados

en mis latidos

y por las sombras que deambulan

errantes

en esos pasadizos secretos

y subterráneos.

 

Es un ser solitario este pez mío

vagabundo en su incertidumbre

lo siento cavar una salida

en algún lugar de estas profundidades.

 

Me he acostumbrado

al filo de sus escamas

al brillo de su sombra

al agudo tacto de su vertebra.

 

Sólo a los anzuelos temo

y a las redes que me nombran

cuando divisan

el pez que me excava

desangrando mis prisiones

sin encontrar aún

la desembocadura.

 

ESTACIÓN AZAR

 

Una estación de tren abandonada

adentro de un hombre que sueña la piel de sus espinas

 

El óxido se extiende por el aire

 

Reconoce las piedras

que juntaron en la orilla del siglo

otras manos de mimbre

como huellas extraviadas bajo el sol

 

Únicas sobrevivientes del abismo

 

Cada recuerdo tiene un centro y una forma de viaje

y en el sueño del hombre hay también un abedul

crecido en medio de la vía

erguido

sumergido al horizonte

 

Una vía férrea en la que duerme

el rumor de otra selva imaginaria

 

Lleva en su mano una semilla

 

Entonces se acerca con su valija de extraño

al corazón de esa hora antigua

a ese temblor de errancia que llueve en

los árboles secretos

 

Estira su sueño desde el plumaje del árbol

hasta que siente la hojarasca entre su pie y el borde

la línea frágil por la que lleva

siglos arando para posar su oído

 

Un trepidar de rieles aturde

línea de espejismo que se quiebra

mientras pasa un tren adentro

con destino a sus ruinas

confundido entre el llanto y las acequias

 

Despierta

guarda silencio

y enciende la niebla

al trazar el abandono

 

LEGIÓN DE ANTICUARIOS

 

No es un asunto frecuente

encontrar al mar en una estantería

los dedales de sus sentidos

puestos a disposición

de las ofertas,

entonces pienso en el hielo

que es como el mar en una piedra

o una piedra de mar

o un recinto de todos modos.

 

De los objetos más baratos

pienso en la oscuridad

legada puntualmente y para todos

y lo que es para todos no tiene precio,

un vestido de oscuridad

cualquiera lo lleva puesto

a menos de que sea confeccionado

con la noche sórdida

de milnovecientoscuarentayocho

que hallaron atrapada en un baúl.

Lo compraría a crédito

y entraría con él a las películas

luciéndolo,

No guardaría ante ello

la menor objeción.

Eso sí, soltaría una a una las noches

que a veces encuentro arrugadas en mis bolsillos,

no quisiera verlas fumigadas

cultivadas

anestesiadas

sonámbulas ante algún espejo.

 

¿Y el sol?

Pregunto por el sol

porque ya hay quienes miran al cielo

como a un gran supermercado.

La osa mayor ha de valer

mucho más que la constelación de orión

treinta cuotas más que los anillos de Saturno.

Y si digo que la luna colgará en el techo de una colección privada

que entonces pagaremos un moderado peso

por poderle ir a ladrar

con aullido será otro precio

y para los poetas, que molestos, la enamoran

se reservan el derecho de admisión.

 

El día que se subaste al sol

su dueño lo guardará en una bolsa de calderos

y entonces cobrará un impuesto

por los incendios

las sequías

los rayos

y las madrugadas.

Planeará cosechar un desierto

en el solar de su casa,

poner un gran mercado

de ramos de fuego

puré de humo

aceite de asombro

zapatos de ceniza

ruecas que hilen madejas de crepúsculo.

Toda una línea de productos, una ranura, un surco, erosionado.

Y se venderán de nuevo acciones para todo el que quiera

un pedazo de cielo.

 

El resto cruzaremos el viento descalzos

el resto que es el viento o  una voz que se desliza

el resto que destina un lugar de su naufragio

a las rosas de la nieve

pensamientos de viento sembraremos en la orilla del viento

con viento escribiremos lo que hemos sido

barcos de viento para cruzar el retorno

cabremos todos en un soplo

hasta que se subaste al viento

y todo lo que vuele nos sea prohibido

4 comentarios en “3 poemas de Jorge Valbuena”

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