3 poemas de Alexander Buitrago

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Alexander Buitrago:

Poeta Zipaquireño nacido en los años 70. este hombre e ancestral raza muisca denota una pasión por la poesía admirable. el bardo participó en varios colectivos literarios y por su rendición de cuentas a la palabra ha obtenido varios reconocimientos. A pesar de provenir de la sal su elemento es el fuego, no hay estación que no haya sido incendiada por sus versos.

También hace columnas para algunos países y revistas literarias, la selección que se presenta fue realizada por el autor.

 

 

Poema del vino



Que el poema sea añejo
al beberse en copas de silbos
o en el cuenco de las manos,
que su aroma de vino suba
y crezca su delirio embriagador
entre las venas y hacia el corazón.
Que el poema se beba de una página
y se brinde entre renglones tachonados
y su licor alegre mi saludable ausencia.
No pido otras esencias para bebérmelas.
Yo vierto este poema en botellas de papel
para conservar la soledad del dulce líquido,
su aroma maderable a distancia,
su estatura de invierno reciente,
su volumen de ola ebria de luz,
su cuerpo nocturno vestido de luciérnagas,
su voz (sin silbos ni murmullos) sin orillas.
Ven y léelo de un sorbo, sin suspiración,
así, en esta copa
o renglón
que contiene versos aromáticos
de lluviosa espuma
hacia la oscuridad de la garganta,
así, sin reguero de versos
cuando se descorcha el poema.

 

 

CUADERNOS DESTRUIDOS

 

 

Acá me sangran los dedos

con sólo extraer estas palabras de su sitio.

Las pulo bajo el silencio puro,

roca dura

y deforme.

Una cadena arrastro cuando escribo,

cuando cavo entre las palabras de la mina.

El rostro se me tizna de oscuros adjetivos

y visto del color de los presentimientos.

De tanto picar esta música incrustada y deforme

mis manos son un mapa sangriento.

Mi cuerpo se dobla por el peso del silencio

donde socavo la fuerza.

La lluvia rompe mis zapatos con su furia.

Y hasta el aire no es sino una mínima derrota,

una mínima derrota arrendada

y un pequeño olvido prestado.

Llueve mientras escribo encadenado al aire obrero,

mientras un tren espera en este renglón

a sus pasajeros vestidos de recuerdos.

 

 

Llego a tu puerta

 

Llego a tu puerta

con mi viejo traje remendado por los pájaros.

Traigo el abecedario del viento

que gira su rueda en esta charca.

Y antes de irme

te devuelvo tiempo,

los meses, el olvido y mis años lluviosos,

mientras mis brazos revuelven el aire

donde trituro la endurecida noche de piedra.

 

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