3 poemas de Michael Benítez Ortiz

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Fotografía realizada por Cristtian Alex

Michael Benítez Ortiz

Nació en Bogotá en 1991. Se cree de 17. Ha ganado varios premios literarios fuera del país, pero nunca ha logrado tomarse una cerveza de un solo sorbo. Ha publicado tres libros. Fundó, junto a sus amigos, Ediciones con Tinta Ebria, un proyecto editorial que promete inyectar insulina a la —aún— diabética literatura nacional. Pueden buscarlo en Google.

Escribe en el blog:

https://michaelbenitezortiz.wordpress.com/

Contacto:

https://www.facebook.com/michael.benitez.3994

Poema escrito en un cuaderno ferrocarril de 100 hojas para pedirle el cuadre a Paula[1]

Coge bien la noche fermentada, aprieta bien la mano para que no se te escape. La noche es una pequeña ave que se le come el hígado al mundo cada vez que los relojes desocupan de basura sus billeteras. Tu olor es una jaula. Sacaste corriendo las arañas de mi diploma de bachiller. Qué hacemos si es mil-novecientos-noventa-y-algo y todavía no sé cómo embriagarme. Soy un niño al que apenas le alcanzan las monedas para comprarte un bon bon bum y pedirte un poquito para buscar ahí tu esencia y darme cuenta que no sabe a nada, pero igual sonrío.

            Se olvida uno de escribir porque el cuerpo es frágil y se quiebra degollando sombras con la cuchilla de un tajalápiz metálico. Soy tan mitómano que terminé de poeta y aunque no me vaya a suicidar, le robo un poquito de oxígeno a la vida para escribirte esto, que es mucho peor.

No sé si te estoy entregando una piscina de babas y sangre para ensuciarte un poquito, tal vez, oh Paula, debería regalarte un afiche de piolín o una chocolatina y decirle a alguien que te lo entregue por mí. O volver todas mis uñas silencio o fuego.

Quizá es pedirle mucho a un cadáver. Pero no soy yo el que canta, sino que el amor lo hace saltar a uno al otro lado, y se mira para abajo con miedo, pero al fin y al cabo, tranquilo porque uno se convierte en caída: una bala perdida en picada sobre la ciudad.

Por eso se dice que la poesía nunca sirvió para nada.

[1] Léase escuchando Suffering de The War on Drugs de fondo.

Indigencia

 

 Dicen

Que se la pasa leyendo papeles que recupera de la basura de los manicomios

Y escribiendo con tinta trasparente,

Que se emborracha de noche

—No por la noche—

Y que le gusta bien fría.

También dicen

Que trabaja en un sueño O mejor En una pesadilla

Y que dios, en persona, lo coronó con aureola de ateo.

Eso dicen

De mi amigo

Que escogió

Como costal

La poesía.

Sueño etílico

 

Si pudiera meter la noche

En una botella

Y no perdiera la vida en el intento

—O por lo menos las manos—

Me la bebería toda.

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