3 poemas de Ricardo Infante

ricardo

Ricardo Infante

Nació el 1976 en Girardot, artista visual y escritor, suobra pictórica se ha expuesto en países como Francia, Dinamarca, España y estados unidos, como escritor ha sido invitado en tres oportunidades a las jornadas universitarias internacionales de lectura de poesía ciudad de Bogotá y en dos oportunidades al festival internacional de poesía de Bogotá. Entre sus libros de poemas podemos nombrar: POSTALES A LO MADE IN CHINO, ACICLONAMIENTO, BALADAS LOS POETAS MARGINALES Y ROTOS PARA CURZAR PISCINAS. Desus libros de cuentos: HORROR VACUO y novelas: TAPONAZO y PASTELES DE YUCA, acabó de terminar un libro encargado por el departamento de Santander: EL FOGÓN DE MIS NONOS (16 historias contemporáneas de la cocina tradicional santandereana) que se publicará este año 2017 en español, inglés y francés.

Los poemas presentes en esta selección pertenecen a un libro inédito: “ROTOS PARA CRUZAR PISCINAS”.

EL AMOR ES UN PERRO CALLEJERO

 

Si no fuera por esos bostezos

tan grandes que pego

donde casi me trago las noches

sin luna

creo que me convertiría en un poeta

de los que caminan en el aire sin llorar tanto su maldición

viajando sobre ríos de vino

sin esa paz empalagosa

escribiendo poemas donde el Amor

es un perro callejero

que va por ahí buscando comida

y un lugar donde descansar

 

mientras se muerde las garrapatas o la sarna de la cola

rascándose el cuerpo con su pata trasera

como si tocara guitarra

cantando versos

al panorama del desastre cotidiano

observando echado en la estela de un cometa

que viaja por la corteza de un árbol de la galaxia

fundando su belleza imperial

que no afecta la gravedad

ni el momento

 

y sus hojas secas no caen

sino que gravitan sonoras

como aullidos de perros sin hogar y sin ley

por todo el firmamento.

 

Un poema lo puede manosear cualquier pelagatos

pero la poesía es otro cuento

reservado para suicidas o

para los que escriben haciendo equilibrio

en las postrimerías del hambre y la locura.

 

Me aburren los aullidos de los poetas que solo lloran

sin atreverse a caminar por el aire

pensando solo en la caída inevitable

prefiero seguir marcando el territorio

dice el perro

con mis bombas a control remoto.

 

MAÑANA EN LA MAÑANA

 

Cuando salga el sol y vengas a verme,

 

estaré debajo del limonar desgajando limones,

 

para hacerte una limonada,

y te refresques y no digas nada

y luego…

pues nadas

 

en el pozo que hice entre mis manos,

con agua que recogí de la lluvia,

para verte ahí,

como quien contempla por vez primera la felicidad,

mugre bella de mi espíritu.

 

PARA NO ESCUCHARTE UN DOMINGO DE ESTOS

 

Prenderé un incienso,

en la mañana y fumaré despacio

en calzoncillos

mientras paseo como un bicho por una caja vacía

olfateándola

reconociendo el lugar donde despierte.

 

miraré a través de la ventana galáctica el paisaje cotidiano

no siempre es el mismo

-ya lo sabemos-

aunque así lo parezca.

 

Entraré a la ducha,

abriré la cascada y la dejaré caer por todo mí ser de piel,

acurrucado, como me plazca.

 

Desfogaré un pedo en honor a tu mundito y mi infiernito,

no pensaré ni en ti ni en nada,

el insonoro gas al contacto con el agua creará burbujas,

no me preocuparé por esto o por aquello al final que de lo mismo,

esto hará parte del folclor.

 

Me sonaré la nariz y

expulsaré las flemas coaguladas que obstaculizan el simple respirar,

inhalaré, exhalaré,

no pensaré en ti ni en nada doblemente

o las veces que me sea posible,

ni lo sueñes,

no me incomodará enjabonarme sentado.

 

Cuando salga de la ducha terminaré de fumarme lo que resta del sahumerio.

escucharé una canción estimulante,

de la música que suene en el reproductor

ojalá se me ocurra algo.

 

Me vestiré de ropas cómodas

por si se me antoja salir a la calle a comerme un helado

o a matar el tiempo con un rifle de olvidos que tengo cargado para ti

junto con un paredón que he decorado con algún recuerdo triste y bello

que ha de quedar tuyo en alguna parte mía cuando partas,

quien sabe,

porque no morirás jamás amor mío en mí

seré yo quien esté en medio de tu orden

¡fuego!

recordaré que la ficción cuenta que el séptimo día el señor vio que todo era perfecto

y se acostó a descansar

 

-No pensare en ti ni en nada ya te lo dije-

me recordarán mis voces endemoniadas

a cada instante roto

desde algún planeta lejano dentro mío que no pude mostrarte

por tu afán de irte siempre

quién sabe,

-no lo arruines con su vademécum de quejas y delirios-

me lo cantarán insistentes estas voces.

 

Me quedaré mirando un punto fijo en la nada,

la punta de una nube,

o de una lágrima tuya y mía que nos causó la misma mugrecita

que nos entró en el ojo el día que rompimos todo,

y me iré encima de eso

a pasear.

 

Ahí afuera nos abandonaremos un domingo de estos

por ser un día maluco para los

hasta nunca más de los mismos “siempres”

 

Por si llueve me pondré mi corazón de paraguas

si hace calor me tomaré el tuyo con granizado de maracuyá.

 

Y las tiendas de barrio con televisor cierran temprano

amor mío que te fuiste

quien sabe

dejándonos a los desamparados que no tenemos

ni siquiera una pared amiga seca con quien hablar

un día de esos con misas y camisas usadas,

ferias y palurdos

lleno de resurrecciones

y de muertes.

 

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