3 poemas de Daniela Lesmes

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Laura Daniela Lemses Mendez nació en Bogotá en 1998, ganadora de2  premios literarios del plan lector y escritor de la localidad de Tunjuelito en el colegio Fátima. Estudiante de educación comunitaria con énfasis en D.D.H.H de la Universidad Pedagógica Nacional de Colombia.

Ha participado en varios talleres literarios entre los que se pueden mencionar:

Creación y edición literaria- corporación cultural Babilonia

Escrituras creativas -IDARTES

Taller de poesía Muyquyta 2017

Participante activa de numerosos eventos literarios entre so que se encuentra el micrófono abierto de la aldea y los recitales poéticos del grupo Tinta ebria.

Actualmente está reuniendo un conjunto de textos para publicar su Opera prima.

 

LAS HOJAS

 

Las hojas caen de los árboles,

Se fracturan y deciden acabar con su vida

Lanzándose al vuelo indeciso del destino

No saben el viento dónde las llevará,

Pierden ese verde color ajado de olvidos

Se deciden a ser amarillas

No se asustan por saber que serán la futura carroña de los bichos

Quedarán menos que un esqueleto

Serán el abono de los futuros recuerdos

De aquellos que se besaron bajo su sombra.

 

SER NADIE

 

Desperté luchando contra el estanque de tareas que me ahogaban

Derrumbando las fichas de ese tablero invisible que eran los días.

Quise ser nadie.

Quise jactarme de no hacer nada.

De no esperar nada.

Quise felicitarme por los libros no leídos.

Las hojas no escritas.

Las labores no cumplidas.

No quise tener monedas en mi bolsillo

Para los cigarros

O billetes para abordar el bus.

Pude fumarme el aire contaminado de smog de las mañanas

Mientras caminaba hacia ningún lado,

Vi desaparecer uno a uno mis vicios  ―ya no tenía como sostenerlos―

Sentí que lo más mínimo me llenó, que luché tanto por ESO que ya no lo quería.

 

LA CABINA.

 

Pasan los años en estas podridas calles

Todo cambia, hasta el aire

Lo único que puedo percibir que me lleve a los recuerdos

Son esas viejas cabinas, de… “llame por cobrar”

Años atrás con las manos pegajosas por comer chupiplum,

Marcaba una serie de dígitos

Intentado hallar una voz al otro lado del teléfono,

La voz de mi madre para contarle

Que la trenza se me había soltado de tanto saltar,

Y que las medias se habían dañado por subirlas de manera frenética,

Hoy en día busco el celular en el fondo de la maleta

Para llamarla y decirle que

Se  deshicieron los pensamientos de tanto recuerdo

Se dañó el corazón de tanto ultrajarlo.

 

 

 

 

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