3 poemas de Celedonio Orjuela

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Celedonio Orjuela

Líbano Tolima. Centro de Colombia. Es autor de los libros: Precario Equilibrio (Poesía 1996). Visiones: Un inventario de afectos literarios (Ensayos: Fondo Mixto de Cultura del Tolima, 1998). Mujeres y otros cuentos de riesgo (Compilación de cuentos, 1998). Ofrendas y tentaciones (Compilación de cuentos 1998). Presencias (Poesía 2004). La memoria a la orilla de los actos. (Poesía 2007) Dónde estará la melodía (Novela 2005. Segunda edición 2012). La memoria a la orilla de los actos. (Poesía 2007 San José de Costa Rica Colección Casa de Poesía). Sin Puntos Cardinales. Once pensadores desde el presidio. (Ensayos 1911). Las puertas caídas (Antología poética 2014 Musgonia, Doble Fondo biblioteca Libanense de Cultura).

Su poesía fue por igual incluida en la antología: En tierras del Cóndor (Taller de Edición 2014). Sus   reflexiones sobre algunos poetas del mundo han aparecido en diferentes revistas nacionales y extranjeras. Fue colaborador del desaparecido Magazín Dominical del diario El Espectador.

Recientemente  realizó el lanzamiento de la Antología Poética: De Vetustate (Poesía sobre la Vejez) en la Feria del Libro Bogotá 2016.

CURADOR

Oculto entre las hierbas en un ángulo del mercado
transcurre la vida del curador.
Les quita el rastrojo a las hierbas que vienen de su huerta.
Su aire de selva encanta a las mujeres asiduas al mercado.
Envuelto en olores las escucha como quien narra el dolor
de la vida.
Pone emplastos a las congojas.
Ya sabe de la que pregunta por el Romero o la Menta.
La estudiante de violín siempre está asfixiada.
La aromática de Cidrón o Manzanilla que encantan a las
del edificio T
El Eucalipto que a fuego lento arde en la chimenea del
curador.
El voceador de la Caléndula.
La joven que viene a regular su menstruación con la Ruda
que el curador deja cerca de la Marihuana, porción que
lleva en los senos la señora de la botica para conciliar el
sueño.
La coca que mambea el profesor como le enseñaron los
arahuacos.
Entre amargas y dulces hierbas transcurre la vida del
curador.

 

ASPIDISTRA

Se están muriendo las plantas de mi casa,
no sé qué secretos guardaban con la ausente, les hablo y
no me escuchan.
He atacado el pulgón, la hormiga, los ácaros. Les hablo, les
canto,
las consiento como tú lo hacías.
Pero no…
en cada amanecer se van muriendo, reclaman tu presencia.
Aspidistra, rebélame sus secretos,
contigo hablaba más que con las otras.
El anturio y los geranios ya murieron.
Dime qué secretos guardabas para que te quieras morir,
aspidistra.

 

ALTILLO

Aquí en este altillo
que por cierto había abandonado busco un instante más
pausado.
Un trapecio que mira hacia el vacío.
Respiración silbante de las ausencias.
El día muere, se acrecienta la orquesta
en las copas de los árboles.
Se entra, y se sale de los sonidos
en un jazz que acrecienta
la noche, intérprete que alguien dirige entre las sombras.
Una tropa de insectos se estrella
en los vidrios, bailan en bombillas drogados de veneno.
La ciudad fastidia en todas partes
obliga la permanencia.

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