3 poemas de Clara Friedlander

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Clara Friedlander

(Paris, 1996 – Bogotá, barrio Santa Fe, 2088). Problemas freudianos. No puede caminar en las líneas de la acera y tiene fobia de los microondas y las neveras –bueno, son las menores de sus neurosis–.

Problemas identitarios.

De pasaporte francés, sangre polacoaustriacoeslovacohungarofrancesa, corazón colombiano, pinta de gitana –en Europa– y de gringa –en Suramérica–; colecciona palabrotas rolas porque le cuesta quitar su acento parisino y quiere dar la ilusión de hablar castellano –bueno, también porque le gustan los ñeros–.

Problemas literarios. Le gusta la Poker y le da pereza escribir –bueno, a veces escribe en el baño–.

 

La Yuca

 

No se da en mi tierra

tampoco la panela

el maracuyá

la sonrisa

En nuestros árboles

no mango ni loro ni guaro

Otra yuca es la salsa

manera endémica de amar con el cuerpo

la salsa más rica es el ají, pero pica marica, pica resto, juepucha

Ay, y vivir sin arepas, ¡qué visaje!

no arepas, no curvas

la pesadilla de las areperas

Vivir sin a la orden veci diolebendiga mamita, no es vivir, sumercé

Allá tenemos roquenrol, papa

pero paqué roquenrol sin obleas mikyeguer-laoriginal?

bien ficti ese rock rock rock

Y paqué calles sin arte en cada esquina?

perlas, fachadas, notas, bailes de todos colores

a lo bien socio, esa vaina es lo más chimba de todo Bogotá

Usté and pola calle y parece el louvre

Y los cuadros más copas son

los chanela, tomi jilfiguez y adibag de san victorino

a tres lukas, tres para ocho

bien bonito pala novia, panavidá

bueno bonito barato

Qué gonorrea, no entiendo ni culo a esa cacofonía

tinto tinto tinto tinto tinto bien rico

mangobiche a dosmil

baba de caracol paldiabetes palcáncer palamuerte

crema de cocaymota palmaldamores le dejo en nueve

Y en el asfalto puro guanábana y feijoa y aguacate y toda la selva y papaya, resto de papaya, la fruta favorita de los taxistas

Rayados del coco esos rolos, del cocosete, mi llave

cuchibarbies de la zona rosa con sus poodles

mamertos de la nacho con sus vainas veganas

yupipunkis de teusaquillo que siguen en los ochentas

florecitas rockeras de asilo y sus picaflores ebrios de néctar

gringos de candelaria que se creen colombianos

  • los peores son los franceses

artesanos del chorro que les venden brownies pa pagar el chorro en donde Doña Ceci, el antro tan caleto que desde fuera parece una tienda de chicles y minutos

 

Y en las venas de Bogotá, la humildá, la humildá

goskes rabiosos con más cachorros que pulgas

ñeros con pitbulls y tatuajes en la pinta

putas lindas sin clientes y con cigarros

podros chirris y noches de chamberlain

y, más ecologistas que los suecos, los que salvan basura por bazuco

Refritos esos rolos, a lo bien se les corrió el champú

Allá somos unas maricas, mi perro

Ay y la vida sin mi parche

es un peche con filtro

un arroz sin pega

un trago sin regalar a los muertos

una lengua sin azúcar de caña, sin café amargo, sin mango jugoso, mi ñero

Bien paila, la vida, bien paila, mi pana

 

París big bang

 

Los dinosaurios pisaban la misma tierra que nosotros.

 

Bajo los edificios

bunkers en ruinas

catacumbas

brujas quemadas

magos galos

putas de neandertal

 

Y más abajo

en el caldo cósmico del petróleo

monstruos extintos

lagartijas aladas

dragones pétreos

momias de murciélagos

ciclópeos emplumados

arácnidos lunáticos

y bajo un cielo de luciérnagas

anacondas eléctricas

octópodas de gelatina

cien pies fluorescentes

plánctones de mil colores

 

Siguen aquí

entre tierra y magma respiran

por la noche se escuchan sus gritos

los ácaros son sus testigos

Siguen aquí, escondidos entre las ratas

Sus siluetas liquidas manchan las nubes rosadas

En la calle, nadie nota el laberinto de sequoias, lianas, orquídeas jurásicas

 

Dije que los dinosaurios pisaban la misma tierra que nosotros

pero no es cierto

no, no es cierto.

No pisaban la tierra.

La tierra en aquel tiempo era agua.

Pero todo vuelve a su lugar

y el océano hecho tierra

volverá a ser océano.

Somos los dinosaurios del futuro.

Somos petróleo en potencia.

 

Odio la palabra pubertad

 

Mi nana me narra

que nací enana

Cada mañana

una pastilla

como Alicia

¡qué maravilla!

una pastilla

que me llevará

a la altura

de una ceiba

no pepa

ni tacha

ni mota

ni coca

solo la pastilla

y la enana

se vuelve marrana.

 

Mi nana me narra

que nací enana

que como la caña

no crezco yo sola

sino con sol, amo y locura,

sino con una pastilla al día.

 

Mi nana me narra

que nací enana

Del día a la mañana

crecí como habichuela

se me salió una maraña

parecía una araña.

Quería ser niña

era mi mania

ni tener ni días

ni mamas

ni magma

Enena mona

nena ñata

ñoña necia

Quería ser niña

soñar en la cuña

mamar a mi mama

cagar en un pañal

 

Mi nana me narra

que nací enana

Dejé la pastilla

pa’seguir pequeña

pero una mañana

en mi piyama

nació la mancha

la mancha morada

Ojalá y fuera

mancha de mora

y se demorara

la mancha maldita

Ojalá y fuera

mora en mazamorra

con mas amor

y menos amargura.

 

 

 

 

 

3 poemas de Celedonio Orjuela

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Celedonio Orjuela

Líbano Tolima. Centro de Colombia. Es autor de los libros: Precario Equilibrio (Poesía 1996). Visiones: Un inventario de afectos literarios (Ensayos: Fondo Mixto de Cultura del Tolima, 1998). Mujeres y otros cuentos de riesgo (Compilación de cuentos, 1998). Ofrendas y tentaciones (Compilación de cuentos 1998). Presencias (Poesía 2004). La memoria a la orilla de los actos. (Poesía 2007) Dónde estará la melodía (Novela 2005. Segunda edición 2012). La memoria a la orilla de los actos. (Poesía 2007 San José de Costa Rica Colección Casa de Poesía). Sin Puntos Cardinales. Once pensadores desde el presidio. (Ensayos 1911). Las puertas caídas (Antología poética 2014 Musgonia, Doble Fondo biblioteca Libanense de Cultura).

Su poesía fue por igual incluida en la antología: En tierras del Cóndor (Taller de Edición 2014). Sus   reflexiones sobre algunos poetas del mundo han aparecido en diferentes revistas nacionales y extranjeras. Fue colaborador del desaparecido Magazín Dominical del diario El Espectador.

Recientemente  realizó el lanzamiento de la Antología Poética: De Vetustate (Poesía sobre la Vejez) en la Feria del Libro Bogotá 2016.

CURADOR

Oculto entre las hierbas en un ángulo del mercado
transcurre la vida del curador.
Les quita el rastrojo a las hierbas que vienen de su huerta.
Su aire de selva encanta a las mujeres asiduas al mercado.
Envuelto en olores las escucha como quien narra el dolor
de la vida.
Pone emplastos a las congojas.
Ya sabe de la que pregunta por el Romero o la Menta.
La estudiante de violín siempre está asfixiada.
La aromática de Cidrón o Manzanilla que encantan a las
del edificio T
El Eucalipto que a fuego lento arde en la chimenea del
curador.
El voceador de la Caléndula.
La joven que viene a regular su menstruación con la Ruda
que el curador deja cerca de la Marihuana, porción que
lleva en los senos la señora de la botica para conciliar el
sueño.
La coca que mambea el profesor como le enseñaron los
arahuacos.
Entre amargas y dulces hierbas transcurre la vida del
curador.

 

ASPIDISTRA

Se están muriendo las plantas de mi casa,
no sé qué secretos guardaban con la ausente, les hablo y
no me escuchan.
He atacado el pulgón, la hormiga, los ácaros. Les hablo, les
canto,
las consiento como tú lo hacías.
Pero no…
en cada amanecer se van muriendo, reclaman tu presencia.
Aspidistra, rebélame sus secretos,
contigo hablaba más que con las otras.
El anturio y los geranios ya murieron.
Dime qué secretos guardabas para que te quieras morir,
aspidistra.

 

ALTILLO

Aquí en este altillo
que por cierto había abandonado busco un instante más
pausado.
Un trapecio que mira hacia el vacío.
Respiración silbante de las ausencias.
El día muere, se acrecienta la orquesta
en las copas de los árboles.
Se entra, y se sale de los sonidos
en un jazz que acrecienta
la noche, intérprete que alguien dirige entre las sombras.
Una tropa de insectos se estrella
en los vidrios, bailan en bombillas drogados de veneno.
La ciudad fastidia en todas partes
obliga la permanencia.

3 poemas de Natalia Litvinova

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Natalia Litvinova

Gómel, Bielorrrusia, 1986. Poeta y traductora de poetas rusos. Actualmente reside en Argentina. Ha publicado Esteparia (ediciones del Dock, 2010; Ártesequienpueda ediciones, 2013); Grieta (Gog y Magog, 2012; ediciones Espiral, 2014); Todo ajeno (Vaso Roto, 2013); Cuerpos textualizados, junto a Javier Galarza (Letra Editorial, 2014) y Siguiente vitalidad (publicado en 2016 en Argentina, México, Chile y España). Ha compilado y traducido las antologías El ruido de la existencia, de los poetas rusos Vladislav Jodasevich y Serguéi Esénin (editortial Leviatán, 2013) y Poemas como rezos, de Cherubina de Gabriak y de Zenaida Gippius (Ed. Alción, y Ed. Artesequinepueda). Da cursos en la Fundación Centro Psicoanalítico Argentino. En la actualidad prepara una antología con nuevas versiones al castellano de la obra del poeta ruso Vladimir Maiakovski.

 

como papá tengo débil el nervio del ojo izquierdo

¿heredaré más gestos,

El corazón lloroso de mi madre?

 

le pregunto a la abuela si dios existe.

se ríe y cuenta acerca de la vegetación

y las trampas del bosque,

el color de los hongos venenosos

y como tiembla tiembla la nariz del búfalo.

 

Yo no conocí a mi madre,  dice,

y no sé si dios existe.

 

de todo eso me habla,

del sol frío del invierno y de su caída roja,

y de las huellas breves que dejamos

en la nieve.

 

 

partir blanca de la oscuridad

 

tienes que aprender a disimular

y no arrancarle las pestañas al espejo.

 

disimular  a estos lagartos que suben

y bajan tus paredes de noche,

 

esa mesa fría y el vaso que late

cuando lo suprimes con la mano.

 

tienes que aprehender esa fuerza extraña

que te exhala sobre la nuca.

 

 

confesión

 

temer a la loba

entre colmillos mansos.

temer al bosque

lugar sagrado de mi convertibilidad.

loba sin mar

ojos de rosa agridulce.

loba como las aves

que cruzan el continente.

loba dantesca.

loba de los cuadros azules.

ojos azules.

patas azules

loba que despierta para recibir su velo.

loba que recrea

su Polo Norte con espasmos.

loba que nació

con su mujer al lado.

 

 

3 poemas de Achuryx

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Achuryx

Persona de nacionalidad colombiana, escribo majaderías y hago fondachos publicados en internet, en resumen, una mezcla de caminar, tontiar con fotos + ♫ + X. Actualmente estoy colaborando con diseños e imágenes para la Revista Vitalogía.  Cualqueir cosita: @achuryx

 

ABISMO                                     

 

Como marionetas, giran las manecillas del reloj

se detienen en un falso gris

la tierra polvorosa, infértil, se multiplica en el paisaje,

otras historias fueron otros días.

 

La avaricia carcome el planeta

estamos atrapados

entre el ego, la lastima y la compasión

la falsedad es una divisa

la hipocresía también suma

estamos rotulados.

 

El cielo empieza a crujir

esta tormenta es un látigo

que golpea en seco

Pahhh!!!

 

El Silencio se prolonga.

Sonríe!

Es tu última selfie.

 

OBJETO

 

Curiosa cosa

con cualquier forma

te nombraron

te pintaron la sonrisa macabra.

 

Tal vez un rectángulo

con muchos cajones

para guardar silencios.

 

Tal vez un triangulo

Para escalar al cielo.

 

Tal vez un circulo

para ser un hoyo vacío.

 

Un objeto

deseado

intocable

asfixiado.

 

EVOLUCIÓN

                                     

Todos los días respiramos la postguerra

desayunando la incertidumbre

satanizando el reflejo,

todos los días debajo de la alfombra

escondemos la evidencia

de cualquier sentimiento humanoide.

 

Como camándulas saltan las burbujas en la pantalla

un rosario de chismes y bellaquerías

puñados de falsedades

ejércitos de seguidores.

 

La pesadilla del día

de ser otro,

de no ser nada

de luchar y amanecer en postguerra

odiar, amar

y caer en tentaciones

cruzar las manos

amasar verbos

cerrar la boca

vomitar sonrisas

la evolución no tiene límites.

 

Es esa tendencia rara al dolor

de levantarse con resaca de palabras

de galopar en silencio opresor

hablar como alienígenas alucinando con promesas.

 

Todos los días acariciando la idea de creerse iluminado

y susurrar una sabrosa mentira

camino a la elección,

todos se ponen un tapón en la razón.

 

 

3 poemas de Ricardo Torres

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Ricardo Adolfo Torres García

Estudios superiores U. Nacional de Colombia, poeta-ensayista.

Galardonado 66 Concurso Internacional de Poesía y Narrativa –Premio a la Palabra 2019.Buenos Aires, Argentina

Segundo ganador premio  Nacional De Poesía Ciudad de Cali 2015. Poesía Al Viento. Cali-Colombia.

Ganador Tercer Premio  Certamen Internacional de Poesía “JUAN ZORRILLA DE SAN MARTÍN” noviembre 2013- Club de Leones Montevideo independencia- (Uruguay)

Premiado  concurso internacional de Poesía ROBERTO JUARROZ con mención de honor con el poemario “Clamor en la Tinta” Mendoza Argentina 2014.Editorial Bruma Ediciones.

Mención de honor IV concurso internacional MIL POEMAS POR LA PAZ DE COLOMBIA, Santiago de Cali – Colombia 1 de Abril de 2015

Finalista en el I Certamen Mundial Excelencia Literaria M.P. Literary Edition. (EE.UU.) 2015. Finalista I concurso internacional Rafael Maya (Colombia) 2015. Finalista I concurso Internacional de poesía La textulia de Rosenda. Miami 2016

 

PARÁBOLA DE LOS AUSENTES

 

Se han perdido todas las miradas

y huellas en el lecho de la angustia

los que cincelaron la lluvia

y en la cavidad de las gotas

querían recobrar la sed.

 

Desaparecieron

como el trino de un pájaro líquido

que aletea en el invierno.

Los golpearon ecos

esquirlas de llanto

y el susurro ensangrentado por una espina

enredado en los cabellos de la noche.

 

Perfume de ausencia

crucigrama de huesos y heridas.

Lenguaje de rostros

que escrutan el tiempo.

 

ESCRITOR

 

La pluma extiende el sufrimiento

si no sobrevive la hoja,

y si el tiempo no traiciona el papel.

La palabra es un transeúnte

que regresa al abismo

a desenvainar sus heridas

con la solemnidad de una espada,

o quizás es un pez en el extravío de su sed.

 

CEGUERA

Retornó la ceguera

a la ciudad de los diez mil ojos,

todos ven pasar aves sin nombre

a la diestra de la muerte.

Otros esperan el rostro del agua

para consolar los pechos,

sólo el lirio duerme

en la plegaria de la arena.

Ya el río ha bebido su sed

para escapar de la sangre.

3 poemas de Adela Guerrero

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Adela Guerrero

Nacida en Riosucio, Caldas. Licenciada en Educación con especialización en Teología, Univ. Javeriana Bogotá. Licenciada en Filosofía, Univ. Santo Tomas. Bogotá. Magíster Educación de Adultos Univ. de San Buenaventura. Libros publicados: En la mañana de los pájaros. Edic. Arte Color, 1977. Ceremonial de la luz. Video CD 2001. Orilla de tiempo. Ed.Beaumont, 2003. Desde mi ventana. Ed. Embalaje, 2006. Reflejos. Cuentos. Ed. Beaumont, 2008. Cuando a mi puerta llegas. Ediciones Escala de Jacob, UNIVALLE, 2009. Cofundadora y vicepresidenta de la Fundación de Poetas Vallecaucanos. Cofundadora de Naciones Unidas de las Letras, Bogotá. Distinciones: Finalista, Umbral de la Poesía. Valladolid. España, 2017. Ganadora Poesía Afro. Fundación Plenilunio, Cali, 2011. Gran Mención Premio Mundial Fernando Rielo de Poesía Mística. España,2010. Mención Mundial de Literatura Aguas Verdes, Perú, 2009. Finalista Al Cuento de Nunca Acabar, España, 2005. Ganadora III Concurso Internacional Bonaventuriano de Poesía, 2007. Ganadora Al Relato Más Corto del Verano. Madrid, España, 2005. Gran Premio Ediciones Embalaje, Encuentro de Poetas Colombianas, 2005. Ganadora Premio Internacional de Cuento. Nueva Acrópolis, Colombia, 1992. Primer premio al poema Ser vallecaucano es, Canal 90 Minutos, Cali.

HACIA UN NUEVO CANTO DE LUCIÉRNAGAS

 

A veces vuelven los recuerdos,

mientras tu halo de luz los exorciza

prosigo  la  marcha.

Alegría  que me donas

mientras me deshabito

y todo lo despido,

para entrar en el navío de tus manos

húmeda flor de tamarindo.

 

Bajo un cerezo

 

Ahora siento que el amor  me invita

como brisa suave

como sonrisa amplia

manos que se extienden por mi alma.

Van cayendo poco a poco las cadenas que me atan

los miedos, los apegos,

las distancias.

Los veo uno a uno proseguir su marcha

mientras el llanto sigue su canción de gozo

la alondra  entona su primer saludo

porque es la hora  de levantar el vuelo

y hay prisa.

 

MURMULLO  DE ABEDULES

 

Es  la hora del crepúsculo

nostalgia de tu voz,

en lo recóndito

busco

clamo

sólo  el eco

de  tu paso por la tierra

en el color

del canto de los pájaros

Tú en todo

llamándome

y yo sin verte,

nadie se marcha

sin dejar su huella

nadie.

3 poemas de Fernando Linero

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Fernando Linero

Nacido en Santa Marta, Colombia el 4 de octubre de 1957 –cuando el lanzamiento del primer satélite artificial a la órbita terrestre, el Sputnik-, no pudo escaparse de ser músico y poeta.

De la música, ejercida como oficio (Linero realizó estudios de música en el Conservatorio de la Universidad Nacional de Colombia.) proviene la característica tonalidad lírica presente en sus textos, evidenciada de manera expresa en los títulos de tres de sus libros publicados: Sonata del Sonámbulo (Pijao Editores, Biblioteca de Autores Colombianos. No. 1 Bogotá, 1980), La risa del Saxo (Cuadernos de Poesía Ulrika. Vol. Bogotá, 1985), y  Lecciones de fagot (Universidad Nacional de Colombia, 2005).

Desde 1977, reside en Bogotá, donde vive de, y se dedica a, la música, de cuyo género creativo –ejercido en el espacio del son, el bolero y el jazz- ha creado y producido trabajos ligados a la poesía como el compacto musical El poeta canta dos veces (El habitante de la bahía producciones, Bogotá, 2003).

La filosofía (Linero realizó estudios de Filosofía y Letras en la Universidad de la Salle), desplazada por el poeta en su acepción academicista, ha sido una constante presencia en su obra, aunque invisible en el tratamiento preconcebido de conceptos sí bastante visibles en cuanto a la búsqueda o exaltación de una actitud humana atenta a los valores de ennoblecimiento y comunión, que en su caso particular, desarrolla en Bogotá junto a su mujer y a sus dos hijos. De ese pensamiento humanizante, de pronto intrínseco al poeta, dan cuenta sus libros Aparte de Amor (Escritores en un Nuevo Siglo. Centro Colombo-Americano, 1993.), Guijarros (Fundación Simón y Lola Guberek. Bogotá, 1990),  Palabras para el hombre (Editorial Magisterio. 1999), Experto en tachaduras ( El zahir editores, Villavicencio, 2010) y Cuaderno de insectos y otros poemas (Ediciones Pluma de Mompox, Cartagena, 2011).

En el 2010 la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional de Colombia publica la plaquette Un oficio

En el 2015 la Universidad Externado de Colombia publica la antología La risa del saxo en su colección un libro por centavos.

En el 2016 el Festival Internacional de Poesía de Bogotá, le rinde un homenaje y es publicada, en asocio con el Instituto Caro y Cuervo, la antología de su poesía Acaso por el canto.

En el 2017 sale su producción musical Linero canta Linero.

En el 2018, en compañía del poeta Robinson Quintero Ossa publica el C.D.  Bar2Tango.

En el 2019 aparece su libro En la corriente oscura de los día publicado por la editorial Letra a letra en Bogotá

 

Sólo un color

Sólo un color, nada más que un color.

Uno inimaginable.

Y no más laberintos

y no más certezas

y no más vacilaciones.

Sólo un color, nada más que un color.

Y no más realidad simple

y no más lunas adolescentes

y no más alma pájaro.

Sólo un color inimaginable

como un augurio de lo inexistente

y encima el magnífico olvido.

Solamente la borrasca

Toda la luz del día se ha concentrado en la niebla.

El delicado ocaso de las sombras deja hebras de noche,

impalpables como recuerdos arrugados.

En los montes el invierno estará haciendo brotar los viejos hongos;

en los portones de las casas los viejos trances.

Hoy la lluvia llegó temprano

y todo parece más lejano, más fría la niebla.

En los caminos la vida impasible y sutil

con alas de albatros indiferente pasa.

Los hombres, saturados de incoherencia y de misterio

escuchan vagos lamentos,

confinados en los cuartos miran, pájaros muertos los días.

Solamente la borrasca dura en el mundo.

 

Un asunto del sueño

I

Llegó con las últimas coles de la infancia.

Había bajo el ala de la tarde

una leve cantinela de insectos.

Más flaca que un junco

era la austeridad su único perfume.

Yo era casi feliz.

Ahora todo se extravía en el ensueño.

II

Llegó y la tarde se estremeció entre las cayenas

como algo vivo y misterioso.

Venía desde el fondo de la tristura.

Aquel día ocurrió ciertamente, aquel minuto.

Cuando pienso en eso

tiembla por dentro el agua del olvido

y la hoja azul del tiempo se estremece.

Yo era casi feliz.

Ahora todo es asunto del sueño.

III

Un día de repente ya no estaba.

Se había ido y allí me quedé en el parque

como un pájaro colmado de zozobra

bajo el jadeo inmenso del aguacero,

estrenando en el pecho una tiranía dócil y recóndita,

estrenando en la lengua el sabor de la partida,

sin campanas para alejar la tormenta.

Yo era casi feliz.

Ahora todo eso es asunto del sueño.

 

*Ñapa

Se hizo tarde

Un torbellino se llevó la dulce y loca juventud.

En el pecho hoy inquietan los atardeceres.

Se hizo tarde.

Lo dicen los inciertos vicios de la tristeza

y lo he leído en las piedras del camino:

es el tiempo de los insectos nocturnos

–dormidos bajo los gibosos árboles-;

el tiempo de los días que fingen ser sosiego.

Mis ojos fascinados por los vahos

húmedos y violetas de los amaneceres

se extravían en visiones lejanas.

Se hizo tarde.

y hay una palabra titubeante en los labios

y hay un sigilo inmenso, del tamaño del mundo.