3 poemas de María Isabel Vega

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Licenciada  en Idiomas, apasionada  por la música y las letras, realizó desde temprana edad estudios de piano y de canto,  perteneciendo por más de una década a grupos corales líricos. Su inclinación a la literatura la llevó a incursionar en el campo de la poesía contando con algunas obras inéditas.  Los últimos cinco años los ha dedicado a recopilar sus escritos  que narran experiencias personales de vida. Su obra Sin Sentido, refleja la complejidad de los sentimientos humanos y su reivindicación a través de la reflexión y la esperanza.

 

Casi

Pude haber sido y no fui

Pude haber ido y me quedé

Pude contestar y callé

Pude ser real pero me disfracé

Casi justa

Casi humana

Casi todo, Casi nada

Amarte fue lo único que hice bien

 

Encuentro

Juego de sombras

Bailando al compás de mis deseos

Cierro los ojos

Vuelvo a sentir

Cuerpo sin tiempo

Piel sin huella

Alma libre en horas vespertinas

Fascinante encuentro en soledad

 

A la hora de dormir

En verdad te creíste el cuento?

Cándida niña alimento de lobos

Cuerpo grácil y liviano

Adelantada aprendiz de amante

Dulces palabras lograron tu entrega

Se te fue la vida jugando

Eterno vacío de quien algo más espera

Camino incierto y austero

Dulce niña, cierra los ojos

Y entrégate de nuevo

3 poemas de Daniela Lesmes

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Laura Daniela Lemses Mendez nació en Bogotá en 1998, ganadora de2  premios literarios del plan lector y escritor de la localidad de Tunjuelito en el colegio Fátima. Estudiante de educación comunitaria con énfasis en D.D.H.H de la Universidad Pedagógica Nacional de Colombia.

Ha participado en varios talleres literarios entre los que se pueden mencionar:

Creación y edición literaria- corporación cultural Babilonia

Escrituras creativas -IDARTES

Taller de poesía Muyquyta 2017

Participante activa de numerosos eventos literarios entre so que se encuentra el micrófono abierto de la aldea y los recitales poéticos del grupo Tinta ebria.

Actualmente está reuniendo un conjunto de textos para publicar su Opera prima.

 

LAS HOJAS

 

Las hojas caen de los árboles,

Se fracturan y deciden acabar con su vida

Lanzándose al vuelo indeciso del destino

No saben el viento dónde las llevará,

Pierden ese verde color ajado de olvidos

Se deciden a ser amarillas

No se asustan por saber que serán la futura carroña de los bichos

Quedarán menos que un esqueleto

Serán el abono de los futuros recuerdos

De aquellos que se besaron bajo su sombra.

 

SER NADIE

 

Desperté luchando contra el estanque de tareas que me ahogaban

Derrumbando las fichas de ese tablero invisible que eran los días.

Quise ser nadie.

Quise jactarme de no hacer nada.

De no esperar nada.

Quise felicitarme por los libros no leídos.

Las hojas no escritas.

Las labores no cumplidas.

No quise tener monedas en mi bolsillo

Para los cigarros

O billetes para abordar el bus.

Pude fumarme el aire contaminado de smog de las mañanas

Mientras caminaba hacia ningún lado,

Vi desaparecer uno a uno mis vicios  ―ya no tenía como sostenerlos―

Sentí que lo más mínimo me llenó, que luché tanto por ESO que ya no lo quería.

 

LA CABINA.

 

Pasan los años en estas podridas calles

Todo cambia, hasta el aire

Lo único que puedo percibir que me lleve a los recuerdos

Son esas viejas cabinas, de… “llame por cobrar”

Años atrás con las manos pegajosas por comer chupiplum,

Marcaba una serie de dígitos

Intentado hallar una voz al otro lado del teléfono,

La voz de mi madre para contarle

Que la trenza se me había soltado de tanto saltar,

Y que las medias se habían dañado por subirlas de manera frenética,

Hoy en día busco el celular en el fondo de la maleta

Para llamarla y decirle que

Se  deshicieron los pensamientos de tanto recuerdo

Se dañó el corazón de tanto ultrajarlo.

 

 

 

 

3 poemas de Hamid Larbi

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Periodista y poeta francés, nacido en Argel, la ciudad de su infancia. En 1992, tomó el camino a Milán (Italia). Hacia un destino en movimiento, radiante y afectuoso. Un largo período de incertidumbre se ha establecido a su alrededor. Las reuniones, la música, el teatro y el cine le han permitido volver a la madurez. En 1998, un nuevo viaje lo llevó a otro país, otra ciudad de Montpellier (Francia) donde vive hoy … Ensayos de autor y colección de poesía.

 

El mito mecido por la apariencia

Hundirse en medio del océano

El pavor de la oscuridad solitaria

El rechazo del tiempo

Ahorcarse al ritmo de los ritos

Y exhibir su locura de adornos eméritos

Las ganas de colgarse al alba

Desafiando al sol

Hasta el instante sublime.

 

 

Este silencio

Cuyo árbol

Forma la bruma

El latido paralizado del instante

Sobre un campo entreabierto

Terciopelo para los retoques del fuego

La voz del sol pálido

Bajo la piel del cielo

Este silencio eterno de las piedras

El abismo silencioso del suplicio

Y la somnolencia del alba

Recojo para ti este silencio

Guárdalo

En el grito cálido

De tus manos

Te amo en silencio

Solo en este silencio

Se puede susurrar

El frágil deseo

Mudo de los gestos y las palabras

Es una pasión que canta en silencio

Y al detenerse

Los tambores del alma vibran.

 

 

Bastaría con una palabra

Para que un hombre se exprese,

Bastaría con una palabra

Para que un hombre se calle

Cuando una palabra

No se expresa

La palabra no se calla

Hubiera querido prescribir la historia

Cuando los hombres se olvidaban de ser humanos

Quisiera prescribir el presente

En que los hombres se olvidan del ayer…

… y del mañana

Cuándo los hombres se expresarán

Y se olvidarán de ser presentes?

3 poemas de María Paz Guerrero

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Nació en Bogotá el 3 de mayo de 1982. Literata de la Universidad de los Andes donde fue publicada su monografía meritoria de grado, “El dolor de estar vivo en los Poemas Póstumos I de César Vallejo”. Realizó maestría en literatura comparada de la Universidad de la Sorbona Nueva, París, con tesis titulada “Del silencio al instante en la poética de José Manuel Arango”. Dirigió tres seminarios de poesía, cada uno con duración de un semestre, en la librería Casa Tomada. Actualmente es profesora de tiempo completo del departamento de Creación Literaria de la Universidad Central. Una selección de sus poemas aparece en la revista “Clave” dirigida por Horacio Benavides y en la revista de poesía electrónica “Otro páramo”. Hace parte de la antología “Moradas interiores” editada por la colección de poesía de la Universidad Javeriana con prólogo de Oscar Torres y selección de Jorge Cadavid, publicada en abril de 2016.

 

 

Si la poesía valiera una moneda

un espacio en un periódico

el mercado y el arriendo.

Si la poesía fuera una escultura de muchos dólares

y no esta manía

de unir el vacío con fantasmas

esta manía de levantarse cada mañana

para dejar macerando

en la pura carne

algo que apuñala

muerde

canta

 

 

Sabe que no va a durar

que le va a doler esa caja escondida en el pecho.

Sabe que más arriba de la caja hasta la frente,

la laringe

el ogro está suelto

hambriento

y nada lo sacia.

Sabe que no va a durar,

que va a salir a la calle

sentidos desiertos

luminiscencia de la tarde

razón

ánimo

graznido de buses.

Sabe que no habrá

calle ni cielo ni huecos en la acera.

Sabe que cuchillos en la orilla del pensamiento

la van a despertar.

Sabe que solo el abrigo

y un punto fijo allá adentro:

la conciencia recia

 

 

Sus orejas penden en la gravedad  

su cueva solar da tumbos.

Escribe como quiere, sin alas

con la máscara del día.

Repite aletea

mueve la cola felpuda

no sabe cuál es el derecho de los días.

Despedaza los libros

roba un pedazo de palabra

traga

 

Allá afuera

una rana que se escapa

entre el verde

sale al mundo

 

Ah, si pudiera recibirlo

con su cara de niño y su media lengua

acoger al mundo

allá afuera

como renacuajo

3 poemas de Carol G.P.

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Carol G.P.

Española, de Barcelona tío… poeta y artista plástica, devoradora de imágenes.

 

En el momento previo a que se quitara la ropa,
justo en el momento previo, allí mismo, allí
donde minutos antes la tarde apestaba
a camisas de oficina y palmaditas en la espalda
(siempre hay gestos muertos a dos centímetros de la piel), allí
donde lloraban primaveras en Septiembre. Nadie
vio cómo se quitaba el vestido
y nadie se preguntó quiénes
y nadie se preguntó cuántos
el recuento cuando ella encogió sus hombros y entreabrió
la boca y los nombres de los hombres y los nombres de la patria
dejaron de existir. Nadie
en ese momento previo se preguntó
el número de nubes que atravesaron sus dientes,
cómo los muy imbéciles se resistieron a creer
que aquel montón de carne no era más que un montón de carne,
como aquellos que vendía el viejo Phil
dos esquinas más abajo
(decían que escogía sus presas en mitad
de domingos de sol y frutales amarillos).
Se quedaron un tiempo (¿cuánto tiempo es tiempo?). Se quedaron
un tiempo contemplando eso: un montón de carne. Nadie
vio sus puñitos apretados, nadie
quiso ver ese par de manitas de dedos apretados, nadie
quiso apretar el corazón (la compasión reside en el estómago).
Pero ellos tenían el estómago rebosante de engaños consentidos
y algo de whisky
y un par de filetes de los que vendía el viejo Phil
(decían que escogía sus presas en mitad del murmullo del arroyo
y las promesas estivales). Y en aquel instante
previo se sintieron gloriosos,
pura mezquindad disfrazada de algo que resonaba en sus oídos,
más allá de aquel rumor de braguetas y pliegues de piel, más allá,
…………………………………………………………………..mucho más allá
de aquella sensación de
desplomarse
sobre los tejados dorados.
Pongamos que alguien se preguntó
(¿de qué servirá saber su rostro, su nombre?), alguien se preguntó
qué palabras solía pronunciar de niña, esas palabras escogidas,
qué sonoridad exacta tendrían en aquel tiempo
previo, cómo sería lo que retendrían sus labios de leche antes
de ser esto en lo que se había convertido ahora. No
tenía ningún motivo para estar allí,
solo que la transgresión era una forma de obediencia.
Ella sabía. Ellos no tenían ni idea.

 

 

Alguien feliz no escribe. Yo
tengo alambres en los dedos, el resto:
una boca que sabe cómo sonreír (recuerden,
las bocas que sonríen nada
tienen que ver con las bocas que saben cómo
sonreír). Yo he sido feliz muchas veces
y en ninguna de ellas se me ha ocurrido dejar
de estar viva, uno escribe cuando la vida
no le basta.
Solo es un poema, uno,
en el que caben otros muchos. Todos.
Lo que dije. Lo que está por decir.
Una masacre, la luz enferma,
un pulpo en la garganta, un frenazo,
una calle sin salida, un golpe en la pared,
una casa con goteras, la trastienda,
un sorbito de amoníaco.
Y a pesar de todo siempre quedan restos de esperanza
en el dobladillo de la falda, en el revés de los bolsillos,
en las ranuras en la suela de los zapatos, en el mínimo
espacio entre los dientes, una hebra de alcachofa,
un filamento de pollo o de bistec (esa forma exacta de fe
como carne muerta en nuestra boca).
Un trocito de verdad (¿cómo será una Verdad completa?)
se vislumbra incandescente, más allá, en otra parte,
en cualquier parte, en verdad, aquí mismo:
la vida que se empeña
en revelarse clara y luminosa
…………………………………………suspendida
¿Será posible? A estas alturas del mundo.
Con tanto que decir. Tanto motivo.
Tanto octubre por delante

 

 

De la posibilidad de quedar atrapada en la propia imagen (XXX)
o
Indicaciones sobre mi cuerpo dormido pensando en la temperatura exacta del agua antes de arrancar a hervir
:
Dejo agua a hervir
en una tetera. Pienso en ti. No
existen los tiempos
muertos, solo una leve
desolación en el ritmo,
un mínimo
deterioro en el modo
de percibir cuánto
ocupa la vida. Mi cuerpo es
ese agua —lo sé ahora
que mato el tiempo. Que pienso en ti—. Ese temblor.
Conoces el peso exacto
de mi masa corporal (la temperatura
líquida que me contiene conteniéndote) antes de caer
dormida. Y sin embargo, desconoces
la ligera pesadez al levantarme.
¿Cuánto hace que hierve
el agua? Pienso en ti.
En aquella vez que llegamos tarde
al cine. Supimos el desenlace
de la película, pero fuimos incapaces
de entender: determinados inicios van más allá
del holaquétalencantadadeconocerte.
Pienso también que dormir
es desdoblarse. Escribir es desdoblarse.
Amarte.
Es.
Desdoblarse.
Por un lado, el agua
que se pierde (¿se pierde?)
convertida en vapor, en el vaho
que niebla los cristales, las lentes de tus gafas,
el perímetro de las aletas de mi nariz. O
quizá se trate de un preludio
ante la pérdida, antes,
mucho antes, antes
de iniciar el gesto de levantarme
sin ti, antes
de este ritual matutino: el agua (mi cuerpo)
en el punto previo,
preciso
antes, poco antes, del temblor:
la tetera, la taza, la piel. Antes,
un instante antes, el sudor,
la saliva, el abismo húmedo entre
las piernas. No
son sólidos los sueños,
ni el tacto de mis manos conteniendo
esta nube de té. Tampoco
lo es
………………….tu ausencia

 

 

libro para descargar # 9

caratula los nombres de mi sangre

 

Descargar directa: Los nombres de mi sangre

 

El octavo poemario de poesía de la autopsia  inicia el ciclo de las dedicaciones. Sus poemas No intentan declarar una condición sino ser una dadiva.

Son juguetes,  cosas que se establecieron poco a poco para darse, para entregarse desde esa tierna afinidad que se puede llegar  a tener con ciertas personas o cosas.

No obstante los poemas siguen manteniendo el estilo de la autopsia.

Cada uno de los poemas intenta una historia, revelan, Los nombres de mi sangre.

 

 

 

 

Un libro para descarga # 8

carátula razones de sobra

DESCARGA DIRECTA:  EX CATEDRA

LIBRO DE ENSAYOS SOBRE VARIADOS TEMAS Y LITERATURA FRAGMENTARIA QUE PERMITE DILUCIDAR LOS MECANISMOS DEL ESCRITOR FRENTE A LA HOJA EN BLANCO, FRENTE A SU PROCESO DE ESCRITURA Y FRENTE A LOS PROCEDIMIENTOS A LA HORA DE ABARCAR INVESTIGACIONES PERSONALES CON EL SIMPLE PROPÓSITO DE ESCRIBIR. ESCRIBIR PARA VIVIR. VIVIR PARA ESCRIBIR.